La verdad es que en estos 3 años en Santiago nunca me he atrevido realmente a ser parte de una marcha. Siempre estoy a medias o no estoy, soy la persona invisible, la que saca las fotos, la que observa, la que camina por la vereda, la que piensa cada movimiento, la que está, pero no está. Es parecido a ver mis fotos del colegio, ya que era yo quien sacaba las fotos y muchas veces me he preguntado si realmente estuve allí. Fui casi invisible y a veces aún lo soy caminando por estas calles, estando en las manifestaciones. Un fantasma errante por Santiago. ¡Vaya contradicción!.
Soy la que observo. Miro desde afuera. El maldito problema de siempre: ¡Lo sé, pero no lo he hecho! ¡se como funciona, pero no se si funciona para mí!. El dilema eterno teoría y praxis.
Y no solo eso: observar cuesta caro. Ves cosas que no quieres ver. Hoy por ejemplo al ver el increíble despliegue policial en la manifestación por las ballenas, sentí nuevamente la impotencia, la rabia contra algo con lo cual no puedo luchar (al menos directamente).Observar también te cuesta entender un poco menos como funciona este mundo. No comprendo la rabia irracional de parte de las fuerzas especiales, porque es una rabia que viene de antes, sus caras, sus gestos son de una persona que tiene enfrente al asesino de la persona amada. Realmente incomprensible.
En fin, recordé por un instante mi blog y pensé que este sería el espacio en donde al fin podría plasmar parte de esa impotencia y que este espacio sería mi voz, mi respaldo por instante. Quizás no me haga sentir mejor o más libre, pero al menos es un buen inicio.
En esta ocasión las imágenes lo dicen todo.
Acá les dejo un video para que puedan ver lo que paso:
Como algunos sabrán Chile a partir de hoy 23 de junio es en definitiva santuario ballenero y las ballenas son parte de nuestro patrimonio.

